Terror al 100% con personajes enigmáticos y desquiciados y una casona
turística que esconde secretos. Esta es, básicamente, la síntesis argumental
de "La casa de cera", la cual explicita claras referencias a filmes clásicos
de esta modalidad como "The Texas Chainsaw Massacre" de Tobe Hooper; "Halloween"
de John Carpenter o la más reciente "1000 Cuerpos" del consagrado Rob Zombie.
Su director, el
novel realizador barcelonés Jaume Collet-Serra, evitó 'ex profeso' cualquier
singularidad autoral e innovación en el tema para circunscribirse de lleno
en un desarrollo ortodoxo del relato lo cual quita espontaneidad y frescura
al film.
Lamentablemente, ya está muy visto el tópico
relacionado con
"los chicos que varados en el camino deben intentar llegar a su destino sin
saber lo que les espera". Si a esto le sumamos la presencia de la
promocionada París Hilton y cierto retardo en el manejo del suspenso, el
resultado final no es el esperado por los fanáticos de este estilo y es muy
probable que el interés decaiga.
Sin
embargo, una vez desatado el desenfreno característico del género, la
película vira 180 grados y se vuelve más atractiva: los asesinatos tienen el
efecto 'gore' necesario y las persecuciones febriles de los victimarios
tienen su razón de ser y están bien pautadas. Lo positivo para destacar: el
enigma que encierran las misteriosas figuras de cera y la buena composición
lograda por la debutante Elisha Cuthbert a quien le espera un sitial de
honor entre las 'reinas del grito' actuales.
Silvia G Romero

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